Cuando se Busca una Respuesta, Se empieza a Orar

No importa cuánto tiempo permanezca abstinente, sé que esta abstinencia requiere vigilancia. Un sábado, experimente lo que yo llamaría un “momento Kodak”.

Comencé mi ida como generalmente lo hago, dediqué media hora a mi oración a Dios por mi abstinencia. Llamé a mi madrina y padrino: tomé un desayuno abstinente a la luz de una vela. Ejercité en el gimnasio, asistí  a dos de mis reuniones favoritas, compartiendo y brindando servicio- todo antes del mediodía. Después de las reuniones, almorcé durante dos horas con mi madrina, compartiendo y trabajando los Doce Pasos.

Luego de hacer trámites, fui a visitar a una amiga de OA y pasé seis horas con su hijo de un año. Los momentos con el pequeño fueron maravillosos. Me sentía como si Dios hubiese extendido sus manos directamente hacia mi corazón. Había estado tratando de experimentar cosas que realmente disfrutara -. Estar con niños, observar un amanecer o un atardecer, escribir historias, escuchar música – porque es allí cuando más siento la presencia de Dios. Más tarde, tuve una cena abstinente y pensé que la noche había terminado. No podría haber pedido un día más perfecto- un “momento Kodak”.

Pero cuando llegué a casa, estaba muriendo de hambre. Abrí las alacenas de mi compañera donde hay siempre todo tipo de golosinas. Fui hasta la agenda telefónica para buscar algún restaurante que hiciera reparto a domicilio. Calculé cuánto dinero gastaría en llenarme con comida – todo debido a mi enfermedad, tuve pensamientos obsesivos acerca de la comida: esto es lo que todos los miembros de OA experimentamos antes de tomar nuestro primer bocado.

Gracias  a Dios. El entró en mis pensamientos y vino a mi rescate, justo como le había rogado esta mañana. Recuperé el sentido común, salí y llamé por teléfono a alguien para contarle lo que me estaba pasando, pero nadie respondió. Pensé en el párrafo de “Como funciona” del Libro Grande (Alcohólicos anónimos. 4 ed. P 58) el cual decía que debemos ser “capaces de ir tan lejos como podamos”, entonces decidí usar la herramienta de la escritura. Escribiendo mis sentimientos, descubrí que era lo que me estaba molestando. Tuve un día maravilloso, pero el pasar todas esa hora con el niño, me hizo sentir cómo que era el esposo, el padre, un hombre de familia.

Una vez q2ue tomé contacto con estos sentimientos, la angustia pasó. Descubrí que a menudo, cuando comienzo a desear algo, un incómodo sentimiento, bueno o malo, aparece en mí y eso causa la angustia.

Gracias Dios, por los pasos y las herramientas – para que mi voluntad llegue tan lejos como pueda. Mi antiguo yo, hubiese abandonado todo ante la falta de respuesta de la primera llamada telefónica. Mi nuevo yo quiere luchar en contra de estos sentimientos. Dios quiere que algún día yo sea el padre y tenga la familia que deseo; pero si elijo comer, perderé todo y no seré capaz de experimentar la feliz, alegre y libre vida que se me ha prometido. Aquella noche me arrodillé y le agradecí a dios por hacer  por mí lo que yo no fui capaz.

Este programa no promete una vida libre de tiempos difíciles o sentimientos incómodos. Me prometió un método de cómo lidiar con ellos a través de los Doce Pasos y de las herramientas. Gracias Dios por otro día de abstinencia

Florida USA

“Siempre extender la mano y el corazón de OA a todos quienes comparten esta compulsión: por esto, Soy Responsable”

Feliz día del doceavo paso interno desde el sol de la Florida! Este mes nos enfocamos en el doceavo paso y la doceava tradición.

El doceavo  paso afirma “Habiendo obtenido un despertar espiritual como el resultado de estos pasos, tratamos de llevar este mensaje a los comedores compulsivos que aún sufren y de practicar estos principio en todos nuestros asuntos.”

La redacción de esta frase no es casualidad. EL resultado de estos pasos es un despertar espiritual. No es UN resultado, un producto secundario informal, ni una occurrencia propicia; es EL resultado de trabajar los 12 pasos. El despertar espiritual es la meta de nuestro trabajo en la recuperación. Los doce pasos no prometen una pérdida de peso, una cintura perfecta, mejores relaciones personales, ni sanidad alrededor de la comida, a pesar de que todo esto podría ser efecto secundario de nuestro despertar espiritual.

¿Qué es un despertar espiritual? ¿Qué tanto se demora en ocurrir? ¿Cómo se sabe que hemos tenido uno? En mi opinión, es un proceso suave de toda la vida de tomar conciencia de la presencia del gran espíritu alrededor mío, el poder más allá de mí misma que me puede restaurar a la sanidad. Yo sé que estoy experimentando un despertar espiritual cuando veo cosas en mi vida que están fuera de mi control que se desarrolan de manera asombrosa, sin que me meta o sufra, y sin tener que abusar de mi cuerpo con exceso de comida, restricción o ejercicio.

El 12vo paso me pide que lleve el mensaje a otros que compartan mi problema y que practique los principios de los pasos en todos mis asuntos. Me impulsa a tomar acción sobre lo que creo, más que a hablar sobre ello. A vivirlas diariamente, quizás cada hora, en las trincheras, en cualquier campo, en la vida real. Tal vez sea incómodo, sucio y húmedo y aún así se me impulsa a practicar estos principios. Tal vez sea peligroso, este caliente y resbaloso alrededor mío y aún así me impulsa a practicar estos principios. Si mantengo este alto referente moral, puedo tener fe que se verán los resultados, cómo deberían . Mi lado de la calle se mantendrá limpio. Y a través del compromiso en el servicio, yo puedo continuar a recuperándome. Cuando el lente está fuera de mí misma, sigo bendecida con el alivio de la obsesión a comer compulsivamente.

La 12va tradición dice “El anonimato es la base espiritual de todas estas tradiciones, recordándonos siempre anteceder los principios a las personalidades.” El anonimato es una de las herramientas que más atesoro en el programa. Cuando entro a las reuniones, puedo ser solo otro comedor compulsivo. No tengo que saber todas las respuestas, ni responder a nadie. No tengo que salvar a nadie ni arrastrarme hacia la cumbre. Puedo ser una entre mucha gente con un problema común. Puedo pedir ayuda cuando la necesite. Y no trato ni considero a nadie en las reuniones ni mejor ni peor a mí misma. Cuando las personalidades superan los principios, nuestra unidad esta amenazada y la comunidad entera está en peligro. Como yo necesito a los otros en la comunidad para recuperarme, estar enfocada en defender a los principios me mantiene agradecida, humilde, compasiva y gentil cuando mis instintos más básicos son muchos más inclinados a tornarme hacia el juicio, la impaciencia, el orgullo y el miedo.

¡Yo agradezco a mi Poder Superior y a OA por estos principios y la capacidad de practicarlos hoy! Hoy, específicamente en este Día del Paso 12 Interno, consideren llamar o escribir a alguna persona que no hayan visto en las reuniones en algún rato. Tal vez no estén listos para aceptar su oferta hoy, pero por lo menos sabrán que estamos ahí, esperándoles y listos.

Con cariño y unidad ,

Tara L, Tampa, FL

CUANDO LO TRABAJAS

 

Hola, mi nombre es Elizabeth y soy una comedora compulsiva. En mis tres años en OA lo habré dicho unas mil veces. Se lo que significa: significa que soy impotente ante la comida, que tengo un desorden alimenticio. Significa también que soy un miembro de OA, el programa que salvó mi vida. Cuando llegué a OA pesaba unos 170 kilos, aunque lo más que he llegado a verme en la báscula ha sido 155. La mayoría, si sino todo el peso que había perdido en los años anteriores lo había vuelto a recuperar. Era una de esas que los niños señalan con el dedo (cuando salía, que era cada vez menos).

A pesar de esto, no fue el deseo de perder peso lo que me llevó a OA, sino que en el momento en que encontré el programa estaba tan desesperada que estaba dispuesta a intentar cualquier cosa.

Dejé mi trabajo en la enseñanza para poner un negocio con un amigo, y fracasó. Tenía el suficiente dinero para vivir bien un año, y estaba decidida a suicidarme cuando el dinero se acabara. Después de todo, ¿quién emplearía a alguien que pesaba 170 kilos y había fracasado? Además, me habían dicho toda la vida que moriría de obesidad a la edad de 40, y entonces tenía 38.

Había ido a una reunión de OA siete u ocho años antes, pero la gente allí no había parado de hablar de Dios y una judía atea como yo no tenía nada que hacer allí. Parecía un programa para cristianos. Entonces no sabía que se trataba de un programa no religioso, sino espiritual, y que mi Poder Superior podía ser como yo decidiese. Tampoco estaba entonces tan mal como para estar dispuesta a esperar.

Había estado en terapia unas pocas semanas cuando me sugirieron que intentara un programa de Doce Pasos diferente. No había pensado en OA en años, pero me vi diciendo “¿Y qué tal OA?”. Esta vez encontré gente que no sólo me aceptó, sino que eran capaces de cuidar de alguien como yo.

Estaba dispuesta a hacer cualquier cosa (coger una madrina, ir a todas las reuniones que me fuera posible, usar el teléfono, prestar algún servicio…). Después de seguir dándome atracones durante dos meses o así, empecé a alcanzar la abstinencia que disfruto hoy.

Según crezco y cambio en mi recuperación, mi abstinencia cambia. Sin hacer ningún plan de comida, mis raciones se han ido haciendo cada vez más pequeñas. Simplemente no puedo, y no quiero, comer tanto como antes. Evito ciertas cosas, pero nunca he tenido un plan de comida. No me gusta, aunque apadrino a algunos que si lo tienen. Para mí un plan de comidas es lo mismo que una dieta, y he perdido más de 70 kilos sin hacer ninguna dieta. No puedo explicar cómo ocurrió, excepto decir que mi Poder Superior hizo por mí lo que yo nunca hubiera podido hacer por mi misma.

No siempre ha sido una baja de peso regular. Ha habido veces en que he ganado uno o dos kilos, pero si lo he puesto en manos de mi Poder Superior, el peso ha seguido bajando sin yo proponérmelo.

Mi vida es muy diferente de lo que era hace tres años. Tengo un Poder Superior y fe. Mientras escribo esto estoy sentada en un cojín. Hace dos semanas, me operé para quitar el exceso de piel. 13 kilos de piel han sido eliminados en dos operaciones este verano, y habrá al menos una más.

Ayer cumplí 41 años. Gracias a OA no morí a los 40. Practico muchos deportes. Tengo todavía 25 kilos de sobrepeso, pero mi Poder Superior se encargará de que lo baje y sigo trabajando y confiando. Estoy agradecida por mi recuperación, y estoy convencida de que el programa funciona si lo trabajas.

Shreveport. Lousiana

Libro “Abstinencia” p. 103

Reflexión Voces de recuperación Julio 31

“La recaída no es inevitable”
— Un plan de comida, p. 49

Yo tenía una historia tan larga de recaídas que mi madrina me dijo,” Si nada cambia, nada cambia”. Esas palabras significaron un drástico cambio en cada área de mí vida –un día a la vez. Mi vida estaba plagada de malos hábitos. Se requiere de mucha plegaria y voluntad para romper viejos hábitos. Al principio, simplemente conducir mi auto y pasar un restaurante o un supermercado sin detenerme y llegar a un lugar seguro me llevó cada gramo de voluntad que podía reunir. Pero cada vez que lo hago, la vez siguiente se torna más fácil.
Sólo por hoy puedo hacerlo. Todo el poder del universo está detrás de cada plegaria, cada intento de hacer las cosas un poquito mejor hoy de lo que las hice ayer. Hoy es realmente un nuevo día. Ahora sé qué funciona y qué no. Yo puedo, Sólo por Hoy ser amable conmigo misma y con mi cuerpo. Yo puedo ser mi mejor amiga. Aun si estoy tomando pasitos de bebé en dirección a mis sueños, llegaré a cumplirlos.

ABRIENDO LAS VENTANAS

 

 

El pasado verano comenzamos a reformar nuestra grande y vieja casa. He estado en OA tres años, he perdido cuarenta kilos y disfruto una clara abstinencia sólo por hoy.

Me excitaba la idea de tener una nueva cocina y baño. Los antiguos eran oscuros y poco acogedores, y deseaba tirar las viejas paredes, poner un montón de ventanas nuevas y traer un poco de luz solar y aire fresco a la casa.

Durante la obra tuve problemas con mi comida. Era difícil permanecer abstinente porque la cocina estaba desastrosa, y no podía cocinar apropiadamente. El estrés de los gastos del proyecto y los retrasos inesperados y las complicaciones me hicieron difícil la meditación y el trabajo del programa.

Cuando se acabó, la casa estaba preciosa, y yo pesaba diez kilos más. Estaba desesperada por encontrar un camino de vuelta a la serenidad que una vez había disfrutado.

Mi poder superior me recordó las nuevas ventanas que tenía en mi casa, y que yo necesitaba. Me di cuenta de que necesitaba abrir las ventanas, sólo por hoy. Para trabajar mi programa de OA

Cuando llamé a mi madrina, sentía como si hubiera abierto otra ventana y hubiera dejado entrar aire fresco. Cuando me tomé  tiempo para meditar y leer la literatura del programa, el cálido brillo del entendimiento relucía en mi cara.

Cada vez que voy a una reunión, siento como si estuviese abriendo una ventana que me deja ver dónde estoy y dónde he estado.

Solía sentir que trabajar mi programa era de verdad trabajar. Pero ahora es tan sencillo para mí como abrir una ventana, y cuánta más fortaleza, felicidad y comodidad siento al vivir con ese aire fresco! Me doy cuenta de que tengo que usar las herramientas del programa (mis bonitas ventanas) cada día.

Minneapolis. Minnesota

ACEPTACIÓN DIARIA

Una parte demasiado grande de mi vida ha sido utilizada en meditar acerca de las fallas ajenas. Esta es una de las formas más sutiles y perversas de las autocomplacencias, que nos permite permanecer cómodamente ignorantes de nuestros propios defectos. Con demasiada frecuencia se nos oye decir: “…si no fuera por él (o ella), ¡qué feliz sería!.

Nuestro principal problema es aceptar nuestras circunstancias actuales tales como son, a nosotros mismos tales como somos,  y a los que nos rodean tales como son. Esto significa adoptar una humildad realista, sin la cual no puede ni siquiera empezar un progreso genuino. Una y otra vez, tendremos que regresar a ese poco halagador punto de partida. Este es un ejercicio para la aceptación que podemos practicar con utilidad todos los días de nuestras vidas.

Siempre y cuando evitemos a toda costa el convertir estas inspecciones realistas sobre las verdades de la vida, en pretextos irreales para practicar la apatía y el derrotismo, pueden ser la base firme sobre la que se puede construir una creciente salud emocional y por ende un progreso espiritual.

La Manera de vivir en AA. “Como Lo Ve Bill” p. 44